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25/03/2020
Yasmina Triguero Estévez, Alcaldesa de Castrillón

Mi deseo es el fortalecimiento del sistema público sanitario: no caben recortes, no caben privatizaciones

La Alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, destaca la respuesta de la gente ante la declaración del estado de alarma, demostrando compromiso y solidaridad

Castrillón, séptimo municipio de Asturias en población, eminentemente urbano, muy industrializado pero, también con parroquias netamente rurales, y con un sector turístico muy importante, atraído por sus playas y por su rico patrimonio histórico e industrial. Desde Piedrasblancas, a poco más de un kilómetro del Castillo de Gauzón, donde se forjó la Cruz de la Victoria, la alcaldesa, Yasmina Triguero Estevez, habla de las dificultades y la preocupación en esta emergencia sanitaria. 

El esfuerzo y el compromiso de la plantilla municipal y de toda la población serán piezas indispensables para superar la crisis. Eso, sí, la regidora de Castrillón espera que la experiencia sirva para reforzar el sistema público sanitario que, en momentos como los actuales, es la única vía para proteger, de forma efectiva, a toda la población.

-Si a alguien afecta el Estado de Alerta es a los ayuntamientos que son la primera puerta de acceso al sistema de administración pública para una ciudadanía golpeada por la cirsis sanitaria y la incertidumbre. ¿Cómo se da respuesta a los retos que supone esta situación y cómo se viven, desde la Alcaldía, unas circunstancias especialmente difíciles?

La situación generada por la pandemia del coranavirus está generando una convulsión interna en toda la sociedad y en sus estructuras, también, por supuesto, en las administraciones locales, que al ser las más cercanas a la ciudadanía y prestar servicios esenciales debemos asegurar la continuidad de los mismos.

Esto está requiriendo cambios organizativos y de modelos de trabajo que nos va a hacer dar pasos de gigante en aspectos que creíamos nos iba a llevar más tiempo. La necesidad hace virtud, y así estamos consiguiendo flexibilizar modalidades de trabajo presenciales, mixta y de teletrabajo, en turnos rotatorios que están permitiendo asegurar la atención a nuestros vecinos y vecinas con garantías de calidad y generar nuevas actividades ajustadas a las nuevas necesidades. Todo ello en un contexto de miedo y tensión provocado por la virulencia del contagio del virus que hace tomar medidas preventivas de salud laboral, acompañadas por continuas directrices que afectan a los diferentes servicios y áreas de trabajo. Como Alcaldesa, estoy orgullosa de la respuesta del personal que presta sus servicios por su responsabilidad, compromiso y buen hacer en estos momentos.

-Explíquenos su labor al frente de la alcaldía, cuál es su día a día, más allá de su actividad municipal, porque aunque el Ayuntamiento está físicamente cerrado en la atención ciudadana, pero la actividad se mantiene. ¿No?

Por supuesto: no se está parado. Si cabe, es mayor la actividad para quienes tenemos que estar tomando decisiones de forma continuada. Acudo al Ayuntamiento todos los días para realizar el seguimiento de las incidencias y la aplicación de las nuevas indicaciones, así como para llevar el seguimiento de los servicios que prestamos y planificar las acciones futuras. En este momento, en contacto continuado con los responsables de la Residencia Palacio El Villar, y preparando lo que van a ser las primeras Comisiones y Pleno, con posibilidad de seguimiento telemático por parte de los miembros que así lo requieran para la aprobación de un documento tan necesario como el Presupuesto Municipal de 2020, porque aunque estemos en eta situación, estoy segura que vamos a salir de ella, y tenemos que ser capaces de responder entonces a las demandas de la ciudadanía, que ahora no se están atendiendo por estar funcionando a ralentí.

En estos días nos damos cuenta -en IU siempre lo hemos tenido claro y lo hemos defendido- lo importante que es tener un estado social y de derecho, un sistema sanitario público, mantenerlo y potenciarlo. 

Sigo desarrollando mi actividad desde casa, atendiendo a medios de comunicación o trabajando en documentos administrativos y paralelamente atendiendo a mis hijas y pareja ,que están confinados en casa desde la declaración del estado de alarma, con los que también se producen cambios relacionales al compartir más tiempo en el hogar. Nuestro momento del día, como el de mucha gente, es a las 20:00 horas de la noche, cuando salimos al balcón a compartir con nuestra vecindad el momento más emocionante del día, para después de hablar con mis padres, mi familia, amistades con el objetivo de testar su estado físico, anímico y emocional y contar las actividades creativas y originales que surgen en estos días en infinidad de domicilios.

A su juicio, qué ha sido lo peor y lo mejor que ha vivido en esta difícil emergencia, tanto desde una perspectiva política y social como humana.

Lo peor es la sensación de debilidad que tenemos como sociedad, a pesar de estar en el siglo XXI y haber avanzado científicamente tanto. Pensar que históricamente hemos pasado epidemias que se pueden repetir incluso, como ahora se demuestra, estando mucho más avanzados. La fragilidad como sociedad, es un pensamiento que circunstancias como las que vivimos pone en evidencia.

Y por otro lado, la descoordinación mundial de los Estados para poner freno a un ataque como este. Políticamente, todos tendrían que tener claro que con esto no se hace política, que es imprescindible, más que nunca, un frente común.

Lo mejor sin duda, es la respuesta de la gente hasta el momento ante la medida de declaración del estado de alarma. La mayoría de la población ha demostrado su compromiso y responsabilidad y eso es algo muy positivo. 

En estos días nos damos cuenta -en IU siempre lo hemos tenido claro y lo hemos defendido- lo importante que es tener un estado social y de derecho, un sistema sanitario público, mantenerlo y potenciarlo. 

Socialmente también es gratificante, como sociedad, el número de iniciativas que se generan de ayuda voluntaria, demostrando que la solidaridad está por encima del miedo al contagio.

Para terminar, un deseo para cuando se recupere la normalidad.

Mi deseo, y más tras esta experiencia, es el fortalecimiento del sistema público sanitario. No caben recortes, no caben privatizaciones, no cabe otra cosa que mantenerlo al más alto nivel, para dar respuesta a la pandemia pero también para estar preparado, porque no es la primera ni, lamentablemente, será la última.

Junto a ello, es imprescindible el análisis, reflexión para poder planificar medidas medidas de protección para evitar situaciones similares.

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